La copa que cambió mi vida, te sorprenderás cómo

By: menstruationstasse.net
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Por María Carvallo

Al escribir sobre este tema , me pregunto si estoy compartiendo “demasiada información“ para el público general. Millones de mujeres tenemos que lidiar con este tema cada mes, pero aún nos da pena. Si fuera por mi, la copa menstrual debería de ser igual de conocida que los otros productos femeninos. De todas las opciones, yo creo fuertemente que la copa menstrual es una de las más seguras, cómoda, y sostenible para el medio ambiente.

 

Yo descubrí la copa menstrual a los 20 años. Antes de eso, pensaba que los únicos productos disponibles en el mercado eran las toalla femeninas y los tampones… Estaba equivocada.

 

Me enteré sobre la copa menstrual leyendo un blog para mujeres mochileras. Una de las chicas decía que una de las maneras que ahorraba dinero mientras viajaba por el mundo era usando un copa menstrual, ya que gracias a eso no gastaba en productos femeninos y también ahorraba espacio en su mochila. En ese momento decidí investigar más a fondo qué era un copa menstrual.  Es increíble pensar que en esta época de tanta innovación, la innovación en los productos femeninos han sido tan pocos.  Una copa menstrual es una copa de silicona en forma de campana que recoge los fluidos menstruales, hecha de silicón de uso médico.

 

Al principio, la copa menstrual me pareció un poco intimidante. ¿Tenía que meterme un copa en mis partes intimas?, ¿luego sacarla y vaciarla?, eso suena intenso. Luego recordé que la primera vez que usé un tampón, también me parecían intimidantes. Me invadió el pensamiento de los miles de productos sanitarios que usaba al año, y cómo acaban en el medio ambiente. Las toallas y los tampones no son biodegradables, pero aún así es un industria gigante que produce toneladas de desechos al año.

 

Así que comenzó mi búsqueda para comprarme un copa menstrual en la Ciudad de México. Tristemente, encontrarla no fue fácil. Busqué en todos los supermercado de mi zona, en una multitud de farmacias y hasta en los centros comerciales, sin encontrar un lugar donde la vendían. Fue hasta que fui a la tienda Orígenes Orgánicos, en Pedregal, que obtuve mi copa menstrual de marca Angelcup, producidas en México. Me costó alrededor de 500 pesos, más de los que gasto en productos femeninos cada mes.

 

“¿No fue muy caro?” Me preguntó mi madre, su escepticismo claramente visible en su cara. Cuando vió la copa menstrual por primera vez, pensó que era una especie de anticonceptivo. Aunque generalmente gastaba alrededor de 300 pesos en productos femeninos, lo que mi madre no consideraba es que eso era un gasto mensual, y que al año me costaba mínimo 3,600 pesos.

 

Esperé con anticipación mi menstruación (nunca pensé que diría eso) , pero cayó en la peor fecha posible: Semana Santa en Cancún con mi novio. Llega el primer día de mi menstruación, justo cuando habíamos decidido visitar el parque acuático Xel-ha.

 

Sobre estimé la copa menstrual. Creo que la use fácilmente más de 10 horas. La tuve que cambiar cuando vi la rayas de sangre bajando por mi pierna. Fue un desastre cambiarlo, y limpiarlo aún más. No ayudó el hecho que tenía cólicos horribles y estaba en bikini.

 

Creo que después de eso, cualquier persona desiste en el uso de la copa, y regresa a las toallas sanitarias. Yo decidí persistir; investigué sobre videos que explicaran mejor cómo usarlo sin ensuciarse. Lo usé por menos horas. Ahora puedo decir que me ha cambiado la vida. No puedo creer que antes soportaba usar tampones, un algodón repleto de químicos, con el riesgo inducirme a un shock tóxico si lo llevaba puesto tiempo de más. Ya no gasto en mi menstruación como antes y me siento con más confianza. También me he acercado a mi cuerpo, moderadamente intrigada en cómo es que mi sangre menstrual hace que mis plantas crezcan más bonitas. La práctica lo ha hecho todo: Ahora nunca me ensucio y soy toda una pro.

 

Creo que aunque la copa menstrual no es para todas, sé que es la mejor alternativa para mi. En Texto Verde celebramos los grande y pequeños pasos hacia la sostenibilidad.  Te aconsejo probar la copa menstrual si tienes la oportunidad, y quién sabe… quizá a ti también te cambiará la vida.

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