Therbal, saquitos llenos de sabor, salud e historia

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“Mira profundamente en la naturaleza y entonces comprenderás todo mejor”

Albert Einstein

El fundador de la empresa mexicana Therbal nació y creció en Oaxaca, tierra cálida y fértil, lugar de gente bondadosa que ama y respeta los tesoros de la herbolaria mexicana. Él germinó la gran idea de crear y compartir productos que preservaran la sabiduría de nuestros antepasados.

En los años 60 con esa ilusión, don Jesús abrió una hierbería en el mercado San Juan Pantitlán, uno de los mercados más antiguos y tradicionales de la Ciudad de México. Aquí no solo se vendían las hierbas clásicas, también se creaban recetas herbales a la medida del cliente, envasadas en bolsas de papel con nombres como espigol, abango y cardón, mezclas originales de Therbal que hasta el día de hoy son productos que permanecen en la preferencia de los mexicanos.

Más tarde, bajo la supervisión de su esposa, la señora Rosa María, se inaugura la primera tienda naturista llamada Xochipilli, que en náhuatl significa ‘príncipe de las flores’; la primera sucursal y la más memorable de ellas, se encuentra en la calle de Bolívar en el centro histórico, después está la de República del Salvador y la de Isabel la Católica, donde junto con otros productos comenzaron a vender también a granel de forma exitosa.

En ese tiempo ninguna de las grandes marcas mexicanas de infusiones ofrecían mezclas herbolarias y así surge la idea: en 1975 compran su primera máquina envasadora para hacer saquitos de té y hacen de su cochera, en la colonia Álamos, la primera planta de producción.

La empresa tuvo el despegue esperado y en 1976 ya contaban con cuatro máquinas envasadoras. Empacadora Therbal S.A. de C.V. se consolida. Ese mismo año, gracias al apoyo de un programa gubernamental, un grupo de estudiantes crea la imagen corporativa de la empresa y el colorido logo, el rostro de Therbal.

Lo profundo de la manzanilla, la frescura de la hierbabuena, la vivacidad de la jamaica, el picor de la canela, la suavidad del diente de león, la astringencia del romero y las tantas maravillas que las plantas medicinales nos regalan fueron el corazón de esta empresa y su imagen debía demostrarlo.

En 1986, un incendio se desató en el edificio con consecuencias devastadoras, se perdió toda la infraestructura y productos que ahí se almacenaban. El incendio acabó con todo, pero lo que parecía ser el fin, fue en realidad un renacer, ya que con el incondicional apoyo de los clientes, adquirieron una máquina envasadora para empezar de nuevo, esta vez Therbal más fuerte y más unido.

Tiempo después, la empresa tuvo que expandirse, la planta se trasladó al Estado de México, mientras que el personal administrativo se instaló en el renovado edificio en la colonia Álamos.

En los años 90 sus hijos empiezan a dirigir la administración de la empresa, que ya contaba con 120 trabajadores, por lo que se decide mover la planta de producción a Iztapalapa, un terreno mucho más grande que permitiría que se unieran nuevamente todas las áreas de la empresa.

Therbal sigue en crecimiento constante, actualmente exportamos a otro países, con centro de distribución en Chihuahua y Mérida, sucursales en Monterrey, Guadalajara, Tijuana, Culiacán y la más reciente, en 2016 la apertura de una segunda planta en Guanajuato.

Más de 40 años han pasado y Therbal, una marca 100 % mexicana, sigue conservándose como una empresa familiar cuyas prioridades son: la excelencia, la evolución y siempre rendir tributo a sus clientes al ofrecerles productos de calidad.

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